Se trata de Cristian Prato (32), quien asegura ser inocente de los hechos que le atribuyen y que llegó a coserse la boca durante una huelga de hambre en la cárcel en la que estuvo alojado para reclamar su liberación.
El debate está a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 5 de La Matanza, integrado por los jueces Gabriela Hirsuto, Matías Deane y Javier González.
Sin embargo, el debate no se llevará en el edificio judicial del tribunal que está ubicado en Marcón 2046 de San Justo, sino en la sede de la Policía Científica de La Matanza, situada en Camino de Cintura y Ricchieri, en la denominada zona de Puente 12.
La decisión de trasladar el lugar donde se realizará el debate se basó en aumentar las medidas de seguridad y la capacidad de la sala de audiencias ya que está previsto que declaren unos 200 testigos.
Prato está actualmente alojado en la Unidad Penal 28 de Magdalena y llega al juicio procesado por los delitos de "abuso sexual con acceso carnal, homicidio agravado y corrupción de menores".
De acuerdo con la acusación, el homicidio está agravado "por placer", es decir que el autor lo cometió por el simple goce de concretarlo.
El debate estaba previsto que comenzara el lunes pasado pero el abogado Ernesto Vissio asumió ese mismo día la defensa de Prato y solicitó una prórroga para conocer el contenido de las 5.000 fojas del expediente, por lo que el tribunal le concedió un plazo de siete días.
Vissió, que asumió la defensa junto a su hija Gabriela y la letrada Paola Rodríguez, explicó a Télam que cree que el acusado es inocente de los hechos que le imputan ya que las pruebas en su contra son insuficiente.
"Lo detuvieron por el caso porque es negro y pobre", opinó el letrado, quien indicó que los únicos elementos que existen para comprometer a Prato son los testimonios de las víctimas, al tiempo que aseguró que el acusado puede probar que no estuvo en el lugar de los hechos al momento de los crímenes.
"El estaba en otro lugar y se enteró de lo ocurrido cuando el padre de una de las víctimas, a las que conocía, lo llamó para contarle los hechos", precisó Vissio.
Por su parte, la familia de Prato sostiene que se trata de una causa "armada" por los investigadores ya que nunca se citó a declarar a los testigos que probarían su coartada y tampoco se lo sometió a un cotejo de ADN con rastros de sangre hallados en la escena del crimen.
De hecho, cuando estuvo alojado en la Unidad Penal 43 de González Catán, Prato inició una huelga de hambre para sostener su inocencia y reclamar su inmediata liberación y para ello hasta llegó a coserse la boca durante la protesta.
Los hechos que serán ventilados en el debate ocurrieron en octubre de 2005, cuando tres adolescentes fueron abusados sexualmente en una casa ubicada en Méndez de Andes al 2300 de Rafael Castillo, partido de La Matanza.
A esos casos se sumó el de un niño de 11 años que en esos días fue encontrado asesinado a golpes en un descampado y que de acuerdo a la acusación fiscal, Prato lo llevó a la misma vivienda donde los otros chicos había sido violados, para abusar de él, lo mató y luego se deshizo del cuerpo.
En un primer momento, los casos de abuso no fueron denunciados por las víctimas, porque se cree que el sospechoso los amenazó, así que recién se vincularon todos los hechos con Prato cuando los chicos relataron lo ocurrido ante la Justicia de Menores.
Según los investigadores, estos adolescentes aseguraron haber escuchado los pedidos de auxilio del niño que terminó asesinado.Fuente: Télam
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