
Fuente: El Día
Lucas Ariel Roldán había quedado desocupado, tras perder su trabajo en una imprenta y para mantener a sus dos pequeños hijos había encontrado un "rebusque", el de juntar algunas monedas limpiando vidrios de los automovilistas que se detenían en el semáforo de las avenidas Sáenz y Amancio Alcorta en el barrio porteño de Nueva Pompeya. En marzo de 2003, su misteriosa muerte quedó emparentada con un presunto enfrentamiento armado con la Policía, cuyos voceros informaron que habían abatido a un narcotraficante. Para su familia, se inició una dolorosa odisea, tanto para hallar su cuerpo sin vida, como para luego demostrar que fue ajeno al hecho que se le atribuye.
Cinco años más tarde, se inicia el juicio oral y publico contra el sargento Lucio Osvaldo Montero, quien integraba una brigada de calle de la seccional 52ª de la Policía Federal Argentina y se encuentra imputado por el "homicidio simple", en perjuicio de Lucas Roldán, de entonces 29 años. Una causa por la que le fue dictada la prisión preventiva y lo mantiene detenido desde junio de 2006. Los otros acusados, bajo el cargo de "encubrimiento agravado", aunque para la querella fueron partícipes necesarios del episodio, los oficiales Rubén Solares y Juan Alberto Monteyru serán sometidos en otro debate, ante la decisión de desdoblar el proceso.
Tal como informáramos en nuestra edición de ayer, a partir de hoy, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 26 estará a cargo del juicio, que prevé cinco jornadas de testimoniales, en la que desfilarán peritos balísticos, médicos forenses y otros expertos, debido a la inexistencia de testigos presenciales del confuso hecho. Las contradicciones expresadas por los efectivos que participaron del operativo en el sumario también pueden constituir un factor determinante, según manifestó la abogado de la familia de la víctima, Paula Squassi.
Cabe señalar que el 6 de marzo de 2003, Roldán había salido de su casa en la localidad de Rafael Castillo para dirigirse hacia Pompeya para cumplir con su labor de limpiavidrios. De acuerdo a la versión policial, fue ultimado a balazos en Villa Soldati cuando iba conduciendo un Fiat Duna y se enfrentó a tiros con la comisión policial de la seccional 52ª, quienes manifestaron que se trataba de un narcotraficante. Sus familiares no fueron informados del caso y ese mismo día denunciaron su desaparición, pero recién supieron del joven, seis días más tarde cuando reconocieron su cadáver en la Morgue Judicial porteña.
"Ni sabía manejar"
Elvira Rotela, la madre de Lucas Roldán, sabe que este juicio vendrá a remover el dolor y la odisea vivida en aquella oportunidad. "Sólo quiero que se haga justicia, como lo dije siempre desde que empezó esta lucha por la verdad. Esta gente va a tener su oportunidad de defenderse, la que no le dieron a mi hijo cuando lo fusilaron, aunque no será fácil tenerlos en frente, mirarlos a la cara y preguntarles porqué lo asesinaron".
Para la mujer no hay dudas sobre que todo lo que se dijo en torno a esta muerte forma parte de "una causa armada" y que su hijo se convirtió en "un chivo expiatorio" de un grupo de policías, que integraron una brigada de gatillo fácil. "Lucas se ganaba la vida en esa esquina, los vecinos y comerciantes lo conocían, no tenía problemas con nadie, pero fue víctima de estos criminales. Una vez que lo fusilaron, lo convirtieron en un delincuente vinculado al narcotráfico y hasta utilizaron un periódico barrial de Villa Lugano para justificar su accionar, publicando la nota con el título: Uno menos", expresó.
La trama de encubrimiento se extendió casi por una semana, pero ni siquiera cuando lograron hallar el cuerpo, al que tuvieron que identificar en la morgue, pudieron detener las irregularidades. Al respecto, Elvira Rotela ha venido denunciando que "nunca dejaba de venir a su casa y cuando fuimos a la comisaría 34ª, de la zona de Pompeya, dijeron no saber nada. Intentaron ocultar todo y esa odisea que duró seis días fue terrible, aún tengo muy frescos los recuerdos de quienes negaban todo y después se acusaron entre ellos".
Sobre el trágico desenlace, la mamá de Lucas Roldán precisó que "colocaron el cuerpo sobre un auto, que no funcionaba, y sin saber que mi hijo no sabía manejar. Además, era netamente zurdo y el arma la pusieron en su mano derecha. Lo acusaron de ser narcotraficante y ni siquiera tenía un antecedente penal, ni consumía drogas. Y hasta negaron su existencia, hasta que apareció en la morgue, desde donde nos llamaron para decirnos que había un cuerpo con sus rasgos físicos, pero que pertenecían a un delincuente abatido".
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